La realidad Covid de hoy nos plantea un desafío simultáneo donde el escenario externo sigue cambiando y nos obliga a una tranformación inmediata de las organizaciones para “surfear la ola”, pero por otro lado rompe la ilusión de un cambio meramente transitorio. Las reglas del juego están cambiando, y para siempre.

Hace ya algún tiempo, previo a la pandemia, comenzó a surgir internamente una fuerza de necesidad de transformación que estaba latente y que ya no podemos dejar de atender: no podemos esperar a que la tormenta pase sino que es justamente una tormenta el escenario que buscaba esta transformación.

Pareciera que esta vez las personas estaban más preparadas que las propias  organizaciones para dar este salto, que hoy los colaboradores están dando los mensajes de “subite al barco” a las empresas, a las estructuras.

Se invierte entonces el motor de la transformación: históricamente se partía de una necesidad de negocio o una nueva visión de negocio que convocaba a los colaboradores a sumarse. 

Hoy los colaboradores mágicamente (o no!) están alineados en una visión de cómo trabajar y relacionarse, de cómo vincularse con su organización y están invitando a la estructura, a la misión organizacional a realizarse dentro de este marco.

Podríamos decir que nada tiene que ver lo que hemos hecho en las organizaciones en estos años pero eso sería muy ingenuo: durante años dedicamos tiempo a empoderar a las personas, a que se adueñen de sus objetivos y trabajo, que sean parte del propósito.

Desde Change Management hemos acercamos a los colaboradores, buscamos espacios de expresión y co-creación. Quizás no lo hicimos pensando en que esto podría pasar, pero que suerte que lo tengamos! Sin miedo ahora, es tiempo de administrarlo!

En Veril trabajamos con procesos de transformación cultural y la primera instancia que se repite en casi todos nuestros proyectos es la diferenciación entre cambio y transformación.

Cambio es todo aquello que “sucede”. Transformación es eso que elegimos hacer con lo que sucede: cómo en base a ese cambio replanteamos nuestras creencias, valores, visión, propósito. También las actitudes que tomamos, las nuevas habilidades que desarrollamos y los hábitos organizacionales que modificamos. 

Estamos viviendo momentos en los que el enfoque que le demos como empresa a lo que está sucediendo repercutirá en nuestra futuro. ¡Bienvenido sea!